Un terremoto puede ocurrir en cualquier momento y, aunque no podemos saber cuándo sucederá, sí podemos prepararnos para actuar de manera segura. La mejor prevención es conocer qué hacer, mantener la calma y evitar situaciones que puedan aumentar el riesgo.
Antes de un terremoto
Identifica los lugares seguros de tu casa, trabajo o lugar que frecuentas.
Conoce las rutas de evacuación y salidas de emergencia.
Mantén libres de obstáculos las puertas, corredores y escaleras.
Asegura muebles, estantes y objetos pesados que puedan caer.
Ten preparado un kit de emergencia con agua, linterna, botiquín, alimentos y elementos básicos.
Participa en los simulacros y conversa con tu familia sobre cómo actuar.
Durante el terremoto
¡Mantén la calma y no corras!
Aléjate de ventanas, vitrinas, espejos y objetos que puedan caer.
Protege tu cabeza y cuello con los brazos.
Si es posible, ubícate junto a una estructura segura o debajo de un mueble resistente.
No uses ascensores.
Evita correr hacia las salidas mientras el movimiento esté ocurriendo.
Si estás en un centro comercial, sigue las instrucciones del personal de seguridad y brigadistas.
Después del movimiento
Cuando termine el movimiento, permanece atento a posibles réplicas. Si se ordena evacuar, hazlo de manera tranquila y ordenada, utilizando las rutas establecidas y dirigiéndote al punto de encuentro.
No regreses por objetos personales, no ingreses a lugares que presenten daños y evita acercarte a cables, vidrios o estructuras inestables.
Recuerda
La prevención empieza antes del terremoto. Conocer las rutas, identificar los lugares seguros y saber cómo reaccionar puede ayudarnos a proteger nuestra vida y la de quienes nos rodean.
Mantén la calma, protégete y sigue las indicaciones. ¡Prepararnos es responsabilidad de todos!